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El arte en España

El arte en España viene  hasta nuestros tiempos de los pueblos prehistóricos pobladores de la península hispánica, aportando para la humanidad obras de arte, provenientes de restos arqueológicos como vasijas, collares, diademas y el ajuar funerario.

En la España de la época primigenia se determina con gran precisión la riqueza cultural de esos pueblos influenciados por la población del celta del norte,  junto con el enriquecimiento del arte peninsular.

Esta riqueza cultural tuvo su esplendor en el siglo de oro español, a mediados del siglo XVI, demostrando en sus pinturas, escultura y arquitectura, plazas y calles de las diferentes ciudades españolas dotando su arte por todo el mundo.

Es importante destacar, que el arte paleolítico español se reflejó principalmente en las pinturas halladas en la cueva de Altamira, además de las pinturas rupestres, en Málaga se hallaron objetos y vasijas artísticas las cuales presentaban distintas funciones, simbologías y estética.

Las pinturas mágico religiosas junto con el animismo y totetísmos en donde la pintura representa la perpetuidad de la especie humana, dando características especiales y originales como la abundancia de la cacería, el tiempo y figuras humanas.

Los animales estaban representados en todas sus piezas, para ello utilizaron la policromía con el fin de conseguir el realismo mágico de las piezas y obras de arte, los cuales eran necesarios para quitarle simbólicamente  la fuerza al animal.

Los colores que se emplearon fueron el negro, los ocres, rojizos y violáceos, dominando el rojo, lo asociaban con la sangre y con la vida, en el paleolítico las figuras se dan aisladas, realizaron santuarios, y piezas de rituales religiosos.

Más adelante con  el tiempo el naturalismo exterior llega en España a través de la abstracción con figuras filiformes, antropomorfas y de animales.  Es entonces, cuando aparece la figura del ser humano.

También se representa al toro como símbolo de fertilidad y fecundidad de la cultura del mediterráneo, en su mente abrigaron la ilusión de que tendrían buenas cosechas, considerado como un carácter sagrado la figura del toro.

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