La historia de la olvidada Paula Modersohn – Becker

Pintora alemana, reconocida por ser una de las primeras exponentes del expresionismo en el mundo a principios del siglo XX. Pese a que murió en el año 1907 con apenas 31 años se calcula que sus obras superaron los 700 cuadros y alrededor de un millón de dibujos que fueron ignorados por completo en vida por sus contemporáneos.

Nació el 8 de febrero de 1876 en Dresde, Alemania en el seno de una familia acomodada para la época, sintió desde muy joven su pasión para expresarse a través de la pintura, por lo cual y gracias a la posición de su familia pudo estudiar en Inglaterra donde descubrió su propio estilo que siguió en Berlín.

La vida de Modersohn – Becker estuvo marcada por una sociedad que no contemplaba que una mujer pudiera dedicarse a la pintura, razón por la cual muchas veces debió hacerlo aún en contra de sus seres cercanos. En 1901 contrajo matrimonio con Otto Modersohn y debió anteponer sus labores de esposa y ama de casa ante su pasión.

Luego de vivir un tiempo en Worpswede junto a su esposo, Paula decidió darle un giro radical a su vida y radicarse en París, lugar donde continuó su formación artística y el cual le permitió seguir aumentando su obra de forma masiva.

Pese a tener una obra impecable Modersohn-Becker sólo vendió dos cuadros durante toda su vida, aunque su producción era inmensa, pintando cientos de obras al año, destacando que en su último año de vida logró culminar un centenar de pinturas.

Pese a abandonar la relación con su esposo, éste decidió mudarse a París en 1906 para vivir junto a ella, producto de esta reconciliación nació su hija Mathilde el 06 de noviembre de 1907 luego de un parto bastante complicado, razón por la cual el médico le recomendaría absoluto reposo. Luego de 14 días en cama al levantarse sufrió una embolia pulmonar y falleció.

Paula Modersohn-Becker pasó a la historia como la primera mujer en hacer un autorretrato completamente desnuda y la primera expresionista de su país, uniéndose con figuras como Picasso y Henri Matisse para introducir el modernismo en el mundo.

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